EXTERIOR INVERNADEROS. Capítulo 6. Especies botánicas aconsejables para nuestros setos e islas de vegetación

En capítulos anteriores de este Portal hemos ido mencionando algunas de las características que deberían de tener nuestras plantas reservorio, destacando especialmente las siguientes:

  • que estén adaptadas al clima local,
  • que tengan un periodo de floración amplio para que coincida al máximo con los ciclos de cultivo agrícolas,
  • que atraigan de forma natural a los insectos auxiliares útiles,
  • que alberguen pulgones que sean específicos de las plantas reservorio,
  • que no sean reservorio de virus o de plagas para los cultivos agrícolas,
  • y que no extraigan los nutrientes destinados a las plantas en cultivo.

 

Con respecto a qué especies botánicas se podrían plantar para crear un seto podemos tomar como referencia las distintas publicaciones editadas hasta la fecha por parte de los diversos centros de investigación agraria especializados en esta temática, incluso en la normativa andaluza, como es el caso de la Orden de 6 de abril de 2017, en donde en su anexo XI se detalla una extensa relación de plantas para setos.

En cuanto a las recomendaciones de plantación que proponemos desde BIOSUR ACCIONA nos basamos en los años de experiencia acumulada por parte de los asesores técnicos de nuestra asociación medioambiental, que por un lado han corroborado que es fundamental tener una alta biodiversidad en los setos (al menos 10 especies distintas de plantas) y, por otro lado, han observado en campo que las siguientes especies botánicas son muy idóneas por tener al menos 7-8 meses de floración al año (en algunos casos, los 12 meses del año), siendo a su vez unas floraciones que se van solapando entre sí, consiguiéndose de esta manera que en el seto no haya ningún mes sin flores, además de comprobar in situ que son altamente atrayentes de una u otra fauna auxiliar:

  • Asteriscus maritimus (margarita marítima, perenne, 8 meses de floración, de enero a agosto)
  • Helichrysum stoechas (siempreviva, perenne, 8 meses de floración, de enero a agosto)
  • Lavandula dentata (lavanda, perenne, 10 meses de floración, de enero a junio y de septiembre a diciembre)
  • Lobularia marítima (aliso de mar, anual o perenne, hasta 12 meses de floración si no hay heladas)
  • Lotus creticus (cuernecillo de mar, perenne, 12 meses de floración)
  • Lycium intricatum (cambrón, 7-12 meses de floración)
  • Salvia rosmarinus, antes Rosmarinus officinalis (romero, perenne, 12 meses de floración)
  • Santolina chamaecyparissus (manzanillera, 8 meses de floración, de enero a agosto)
  • Thymbra capitata (tomillo andaluz, 7 meses de floración, de abril a octubre)
  • Thymus vulgaris (tomillo, perenne, 8 meses de floración, de febrero a septiembre)

 

Por otro lado, estas 10 especies de plantas deben de plantarse de forma que queden entremezcladas entre sí (al tresbolillo), por lo que primero plantaremos, por ejemplo, una margarita marítima, a continuación, una siempreviva, seguidamente una lavanda y así sucesivamente hasta volver a comenzar con otra margarita marítima.

En cuanto a los marcos de plantación, lo ideal son unas densidades de 1 planta por metro cuadrado, por lo que dispondremos las mangueras de riego por goteo de forma que queden separadas entre sí un metro, teniendo cada una de esas mangueras un gotero cada medio metro, plantándose las plantas cada dos goteros (densidad 1 planta/m2). No obstante, no hay que olvidar que los setos son estructuras vivas que están continuamente creciendo, por lo que para evitar que finalmente haya un exceso de vegetación no es nada recomendable superar esa densidad de plantación…, y aunque dispongamos de riego por goteo, es conveniente que la plantación se realice una semana después de las primeras lluvias (en octubre-noviembre) y finalizar un mes antes de las últimas lluvias (en marzo, ya que en nuestras latitudes geográficas las últimas lluvias suelen caer en abril).

Con respecto a la anchura que deberían de tener los setos que rodeen a nuestros invernaderos, unos autores recomiendan que lo idóneo son unos 5 metros de anchura, mientras que otros recomiendan que su extensión sea entre el 5-10% de la explotación (o sea, de 500 a 1.000 m2 de seto por hectárea)…, pero si al final solo se puede poner, por un motivo u otro, una hilera de plantas reservorio, ¡bienvenida sea esa solitaria hilera!

Y es posible que una vez creado nuestro seto observemos que una variada fauna intente alimentarse de él, por lo que debemos de poner los medios adecuados para evitarlo… ¿conejos? Muy útil los gatos o el cerramiento del seto con una malla metálica…, ¿caracoles? hay muchos métodos ecológicos para su erradicación.

Y en cuanto a esos espacios que tenemos en la finca alejados del invernadero como, por ejemplo, los bordes del camino, zona de aparcamiento de coches, alrededor del almacén, etc. podemos instalar en ellos lo que se denomina “islas de vegetación”, pudiendo contener en este caso especies arbustivas y árboles perennes, eso sí, siempre y cuando estimemos que sus raíces no van a llegar hasta las zonas de cultivo (para que no se produzca una retirada de nutrientes) o proyecten sombras sobre esos cultivos, como son:

  • la adelfa (Nerium oleander), que en este caso tiene la particularidad de que pueden ser afectadas por un pulgón específico (Aphis nerii) que no afecta a las plantas hortícolas, facilitando de esta manera que haya un importante reservorio de depredadores y parasitoides en el exterior del invernadero,
  • el taray (Tamarix africana, Tamarix gallica),
  • el ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata),
  • el olivo (Olea europaea),
  • el laurel (Laurus nobilis),
  • el palmito (Chamaerops humilis),
  • o el lentisco o entina (Pistacia lentiscus)

 

Isla de vegetación

 

¿E instalar hoteles de insectos en el exterior de los invernaderos? En nuestra opinión, precaución, ya que hay que seguir avanzando en su estudio, especialmente sobre qué materiales colocar en el interior de esos hoteles de insectos para que atraigan la fauna auxiliar útil, ya que nos hemos encontrado en muchas ocasiones que la fauna que albergaba en su interior no era nada recomendable para el Control Biológico, como por ejemplo los zapateros (Pyrrhocoris apterus), una especie que en algunos momentos de su ciclo vital se alimenta de la savia de las plantas.

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