Reforestar Sierra de Gador, un objetivo de todos

Este artículo es una reproducción del original que se encuentra en la revista Agro Auténtico, que puede visualizar aquí.

Artículo redactado por:

Ana Rubio
Fotógrafa agrícola y redactora en agroautentico.com
José Antonio Arcos
Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

Implicar al sector hortofrutícola almeriense para reforestar la Sierra de Gádor. Es el objetivo con el que Biosur ha llevado a cabo esta semana pasada una simbólica plantación de árboles en Vícar, a la falda de la sierra, junto a estudiantes de la Escuela Agraria de Vícar. Biosur quiere de esta forma movilizar al sector en su conjunto – desde agricultores y técnicos pasando por asociaciones agrarias, comunidades de regantes o empresas de la industria auxiliar hasta cooperativas y otras comercializadoras – para poder cumplir el sueño de recuperar los acuíferos del Poniente de la mano de una renacida masa boscosa en la sierra de Gádor. Y para este tipo de iniciativas que unen agricultura y medio ambiente hay ayudas de Bruselas que el sector no puede dejar escapar.

Conectar las nubes con el acuífero subterráneo

Biosur Acciona es el nuevo departamento de Responsabilidad Social Corporativa que ha incorporado Biosur. En él se están fraguando numerosas ideas e iniciativas que próximamente veremos materializadas. Acciones como el reconocimiento a personas que realizan labores sociales, fomentar un departamento de formación para transferencia de conocimiento a las escuelas de formación profesional y universidades; y la más prioritaria y necesaria, la reforestación de la Sierra de Gádor.

Biosur Acciona coge el testigo de esta iniciativa para impusarla. Para ello organizaba estos días atrás una jornada, junto a Alberto Urea y alumnos del Ciclo Superior de Paisajismo y Medio Rural de la Escuela Agraria de Vícar.Esta idea surgió hace cuatro años de la mano de escolares del CEIP García Lorca de Vícar junto al biólogo Alberto Urea.  Una iniciativa con una gran acogida en la comarca del Poniente almeriense e incluso en otros colegios que se pusieron en contacto para unirse a esta causa. La intrusión del Covid paralizó esa ola solidaria que iba creciendo y a la que muchos estaban dispuestos a subir y surfear, o mejor dicho, reforestar.

Las generaciones más jóvenes tienen que ser conocedores de la situación que sufren actualmente los acuíferos y de las soluciones que hay para revertirlo, su papel es vital para sensibilizar a otros jóvenes, es futuro para ellos”, comentaba Agustín Tejada, gerente de Biosur.

Hace siglo y medio, ¡150 años!, era un bosque de encinas, algarrobos, acebuches, pero la actividad minera que se desarrolló entonces en la zona hizo acopio de los recursos de madera que había en el entorno. El resultado es el que tenemos actualmente, desforestación, erosión, pérdida del suelo, de biodiversidad y con la amenaza cada vez mayor de inundaciones en caso de una gota de agua fría”, añadía el biólogo Alberto Urea.

Alberto explicaba a los alumnos, entre otros muchos detalles, las principales consecuencias derivadas de la deforestación. En primer lugar la degradación del ecosistema y su influencia en la agricultura. Una biodiversidad rica contribuiría al control biológico, por ejemplo, los murciélagos en cuya dieta se encuentra la polilla de la Tuta Absoluta.

En segundo lugar, la carencia de masa verde va asociada a una mayor erosión. Su falta de capacidad para retener el agua conlleva el riesgo de inundaciones ante lluvias torrenciales o incluso deslizamiento de tierras.Alberto explicaba a los alumnos, entre otros muchos detalles, las principales consecuencias derivadas de la deforestación.

Y tercero. Sierra de Gádor actúa como una esponja que capta el agua de lluvia filtrándola hasta los acuíferos, “incluso con un rendimiento que podría ser superior a la producción de la desaladora de Balerma”, resaltaba Alberto Urea. Aún así, la carencia de masa forestal que retenga el agua, la falta de esas ‘tuberías’ que conectan las nubes con los acuíferos hace que cada vez sea menor el agua de lluvia que rellena dichos acuíferos. El resultado es que paulatinamente se incrementa su salinización. De ahí la importancia de la reforestación para cambiar esta tendencia.

Nos hemos cargado el acuífero superior, está salinizado y por el mismo camino va el inferior”, exclamaba Alberto.

Una ‘desaladora’ natural en la sierra

La reforestación de la Sierra de Gádor en su totalidad, incrementaría unos 30 Hm3/anuales la recarga actual del acuífero, que equivaldría al volumen de una desaladora puesta en la sierra; pero con un presupuesto mucho menor y con numerosas ventajas sociales y medioambientales.

No sólo recuperaríamos el acuífero, sino que se recuperaría el suelo, la biodiversidad, ventajas para una agricultura más sostenible y una imagen positiva para nuestro campo, en definitiva, crearíamos futuro a las generaciones venideras.

La clave para crear es recuperar”, expresaba Miguel García, alumno de grado superior de la Escuela Agraria de Vícar. Este estudiante procede del mundo audiovisual y aterrizó en la agricultura, su otra gran pasión; la fusión de ambas las comparte en su cuenta de Instagram @fueradecampo.es

La Unión Europea dispone de ayudas económicas para reforestar en zonas conectadas con la agricultura, así que el próximo paso de Biosur será reunirse con Medio Ambiente y organizaciones agrarias para solicitar dichas ayudas para poder llevar a cabo esta iniciativa tan ambiciosa, pero de máxima necesidad para el conjunto del sector hortofrutícola almeriense.

Ciprés de Cartagena o Tetraclinis articulata

Alberto insistía en que para que la reforestación tenga éxito y el agua que caiga de la lluvia pueda realizar ese ‘viaje épico’ de 3.000 metros hasta el acuífero – así lo describe Alberto – es necesario que se realice con plantas autóctonas.

Algarrobos, acebuches y encinas se encuentran entre los candidatos. Entre ellos hay que darle una mención especial al Ciprés de Cartagena o Tetraclinis articulata, pues Alberto hace alusión a ella como una reliquia que hay que recuperar, “vuelven a casa después de 3.000 años”.

Se trata de una especie endémica del sur de España, Italia y el norte de África, presente en el mundo desde hace más de 10 millones de años, pero que actualmente solo crece en el norte de África, Malta, Chipre y en el campo de Cartagena. Entre sus peculiaridades, sin duda la más convincente es su similitud con el pino canario, si se quema vuelve a rebrotar.

Hay un estudio que dice que hace 2.200 años Los Millares fundían su cobre con Tetraclinis articulata”, comentaba Alberto.

Además, Biosur desde su compromiso para que esta reforestación salga adelante, lleva a cabo un proyecto de algarrobos que se adaptan a zonas áridas semi desérticas.

La recarga del acuífero es posible y están llamados a ella todos los agentes del sector que quieran implicarse con este proyecto. La puerta está abierta a todos ellos

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